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Un Ingeniero en el Infierno
Un día murió un Ingeniero y subió al Cielo. San Pedro lo recibe y mira en su archivo y le dice: No estás en mi lista. Lo lamento pero no puedo autorizar que entres. De modo que el Ingeniero desesperanzado bajó al infierno donde le admitieron inmediatamente.
Pasó una larga temporada y el Ingeniero se cansó de padecer las miserias del Infierno, de modo que se puso a diseñar e introducir mejoras en el caos donde vivía. Al poco tiempo, ya tenían aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras mecánicas, equipos electrónicos, redes de telecomunicaciones, etc. Por lo que el ingeniero se hizo con una estupenda reputación donde vivía y ahora trabajaba.
Dios llamó un día al Diablo por teléfono y le preguntó ¿Cómo van las cosas por allá en el infierno? A lo que el Diablo le contestó emocionadamente: Estamos como nunca y de lo mejor. Ya tenemos aire acondicionado, inodoros con drenaje, equipos electrónicos, sistemas de monitoreos de cenizas, optimización de la energía, Internet y ya inclusive tengo hasta mi propio e-mail: satan@infierno.com. Y todo se lo debemos a un ingeniero muy diligente que había caído por allí ultimamente.
Dios extrañado y a la vez molesto, le pregunta ¿Queeé, tienes un ingeniero? Eso es un error, nunca debió llegar allí un ingeniero. Me lo mandas para acá inmediatamente que yo personalmente reviso su expediente.
El Diablo en tono irónico, le responde: ¿Cómo? ni hablar. Me gusta tener a un ingeniero en la organización y pienso quedarme con él eternamente. |
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Entonces Dios explota en ira y le ordena: ¡¡Mándalo para acá o te demando!!
Satanás, soltando una tremenda carcajada que retumbaba hasta en los oídos de Dios, le contesta: A sí, cómo no hazlo, pero, solamente por curiosidad, dime
¿De dónde crees que vas a sacar al abogado?
P.D. Donde vivas o trabajes, aunque sea un infierno, piensa que puedes mejorarlo |
El Frasco vacío y dos tazas de café
Un profesor se paró ante sus alumnos de su clase de filosofía y colocó frente a ellos varios objetos. Cuando la clase comenzó, sin pronunciar palabras, levantó un frasco grande de mayonesa vacío y empezó a llenarlo con pelotas de golf. Luego le preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno. Todos estuvieron de acuerdo en que sí.
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Entonces el profesor tomó una caja con lentejas y las echó en el frasco. Las lentejas rodaron por los espacios vacíos entre las pelotas de golf y de nuevo les preguntó si el frasco estaba lleno. Todos dijeron, nuevamente, que sí. El profesor sacó una cajita con arena y la vació en el frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos que quedaban. Entonces, por tercera vez, les preguntó si el frasco estaba lleno y todos respondieron con un sí unánime.
Finalmente el profesor sacó dos tazas llenas de café liquido de debajo de la mesa y también las echó en el frasco, llenando los espacios vacíos que quedaban entre la arena. Los estudiantes se rieron. “Ahora - dijo el profesor mientras la risa disminuía - quiero que imaginen que este frasco representa su vida. Las pelotas de golf son esas cosas importantes: su familia, sus hijos, su salud, sus amigos, las cosas que los apasionan, o sea las cosas que quedan si todo lo demás se les va, y sus vidas siguen estando llenas. Las lentejas son otras cosas que importan, como sus trabajos, sus casas, sus automóviles…. La arena es todo lo demás, las cosas pequeñas.”
“Si meten la arena primero en el frasco -continuó- no quedará espacio para las lentejas ni para las pelotas de golf.”
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“Es igual para sus vida. Si gastan todo su tiempo y su energía en las cosas pequeñas, nunca les sobrará para ocuparse de las cosas que son verdaderamente importantes. Préstenle atención a las cosas que son indispensables para su felicidad. Jueguen con sus hijos. Abran espacio para las citas médicas. Saquen a su pareja a cenar. Hagan más deporte. Cultiven sus amistades. salgan de vacaciones. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y arreglar algo en ella. Preocúpense primero de su bienestar, de las cosas que verdaderamente importan. Definan sus prioridades. El resto es solo arena.”
Uno de los estudiantes levantó su mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo: “Me alegra que me lo haya preguntado. Es simplemente para demostrar que no importa cuán llena parezca estar su vida.
Siempre hay tiempo para tomarse un cafécito con un buen amigo”.

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